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49 comprobaciones · con la prueba de cada una

Qué falla en tu web, con la prueba delante.

No un listado de consejos genéricos: una medición de tu sitio, hecha desde fuera y sin tocar nada, que dice qué está roto, qué te cuesta y cómo se arregla. Si algo no se puede comprobar, se marca «sin datos» y no puntúa.

Medido por nosotros

Analizamos la web de 82 restaurantes de Toledo.

Sin pedirles nada y sin entrar en ningún sistema privado: solo lo que cualquiera puede ver desde fuera. Esto es lo que encontramos el 10 de agosto de 2026. Doce no respondieron, así que las medias van sobre las 70 que sí. Ver el estudio completo, con el método y lo que no se mide →

69,7

de nota media sobre 100. Ni un desastre ni para presumir: la mayoría tiene una web correcta con dos o tres agujeros concretos.

12

de las 82 ni siquiera respondieron: dominio caído o web que ya no existe. Uno de cada siete.

57 %

no deja llamar tocando el número desde el móvil, que es justo desde donde se busca dónde comer.

24 %

arrastra al menos un fallo crítico, del tipo que aparta clientes antes de que lleguen a ver la carta.

El hallazgo más repetido no es técnico: 96 de cada 100 webs no le piden una reseña a nadie y la mitad no enseña ninguna. En hostelería las reseñas deciden más que la propia web, y es de lo más barato de arreglar.

Cada dato procede de una medición sobre el sitio, con la prueba guardada. Lo que no se puede comprobar desde fuera se marca «sin datos» y queda fuera de la nota — no estimamos tráfico, ni facturación, ni «clientes que pierdes al mes», porque desde fuera esos números no se saben y a la primera pregunta se cae el informe entero.

Qué se mide

Ocho áreas, y no todas pesan lo mismo.

Que una web no tenga certificado de seguridad importa más que que pese de más. Por eso la nota no es una media de todo a partes iguales: cada área aporta lo que aporta, y el reparto está escrito antes de mirar ninguna web.

Indexación en Google16 %
Contenido y etiquetado16 %
Seguridad y accesibilidad14 %
Reseñas y ficha de Google14 %
Experiencia móvil12 %
Datos del negocio en la web10 %
Velocidad de carga10 %
Visibilidad ante las IA8 %

Nuevo en 2026

Que una IA sepa que existes.

Cada vez menos gente escribe en Google: le pregunta a una IA y se queda con la respuesta. Ahí no aparecen diez resultados entre los que elegir — aparecen dos o tres nombres. Estar o no estar en esa lista es la diferencia, y se mide.

El problema es más tonto de lo que parece: los rastreadores que alimentan a esas IA no ejecutan JavaScript. Una web moderna, recién hecha y que se ve perfecta en el navegador, puede llegarles como una página en blanco. El dueño la abre, la ve estupenda, y no entiende por qué nunca le mencionan. Nosotros leemos la web igual que la lee la máquina y se ve enseguida.

Son cinco comprobaciones dentro del informe: si el contenido se lee sin JavaScript, si el robots.txt deja pasar a los rastreadores que buscan la respuesta, si hay datos estructurados que la IA pueda citar sin equivocarse de teléfono o de horario, y si el sitio publica guía para agentes y condiciones de uso de su contenido.

Hay un matiz que casi nadie distingue y que cambia el resultado: no es lo mismo el bot que entrena modelos que el que va a buscar la respuesta cuando alguien pregunta. Bloquear el primero es una decisión legítima; bloquear el segundo sin querer es desaparecer. Lo separamos en el informe.

Ver la página completa sobre AEO →

Empezamos por casa. Esta web cumple las cinco: puedes comprobarlo en tallervirtual.eu/llms.txt y en /robots.txt.

Cómo se hace

Desde fuera, sin pedirte nada.

No hace falta que nos des una contraseña, ni que instales nada, ni que nos dejes entrar a ningún sitio. Se mira lo mismo que ve cualquiera que llegue a tu web — y lo mismo que ve Google.

1
Se mide

49 comprobaciones sobre las páginas públicas de tu sitio: si carga seguro, si Google puede leerlo, cómo se ve en un móvil, cuánto tarda, si tus datos de contacto están donde se buscan.

2
Cada hallazgo lleva su prueba

No se dice «tienes un problema de velocidad». Se dice qué se midió, cuánto dio y dónde, para que lo puedas comprobar tú o enseñárselo a quien te lleve la web.

3
Lo que no se sabe, se dice

Lo que no se puede comprobar desde fuera se marca «sin datos» y queda fuera de la nota. Ningún número estimado ni redondeado a favor.

4
Y se explica cómo se arregla

Cada fallo va con qué hay que hacer para quitarlo. Muchos se resuelven en una tarde y sin rehacer nada; si algo hace falta que lo toque un profesional, también se dice.

El informe

Se lee sin saber de informática.

Está escrito para el dueño del negocio, no para un técnico: en vez de «falta la etiqueta viewport» pone que desde el móvil tu web se ve diminuta. Se abre en el teléfono, no hay que descargar nada, y se puede reenviar a quien te lleve la página.

Ver un informe entero →

Es un análisis real, con el nombre y el dominio del negocio sustituidos: la web analizada no ha dado permiso para aparecer y no tiene por qué.

¿Y si no tienes web?

Si no la tienes, te la montamos.

Muchos restaurantes de por aquí no tienen página: tienen la ficha de Google y para de contar. A ese no le sirve un informe, porque no hay nada que medir — lo que le falta es la web. Así que en vez de explicártelo, te la enseño montada y funcionando: la carta, la reserva con sus turnos y su aforo, y el panel donde el dueño ve entrar las mesas. Reserva y verás aparecer la tuya.

Mira lo que podemos hacer →

El restaurante es inventado y la web está hecha para enseñarla: dentro no hay datos de ningún cliente.

¿Te digo qué he visto en tu web?

Dime la dirección de tu web y te mando el informe. Si resulta que está bien, te lo digo igual y no te vendo nada — sale más barato para los dos.

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